El aceite: siempre en frío
El aceite virgen de Sacha Inchi se prensa en frío y sin refinar, así que se disfruta crudo: aliña ensaladas, rocíalo sobre sopas ya servidas, sobre frutas, tostadas, arepas o yogur. Una cucharadita al día es una forma fácil de sumarlo.
Importante: no lo lleves al fuego. El calor alto degrada los ácidos grasos omega. Es un aceite para terminar platos, no para freír.
Las semillas tostadas: snack y topping
Las semillas tostadas se comen tal cual, como snack proteico, o espolvoreadas sobre ensaladas, granolas, bowls y cremas. Vienen en sabores Natural, Arándanos, Chocolate y Panela.
La harina proteica: batidos y repostería
La harina aporta proteína vegetal y se integra fácil:
Una cucharada en batidos, avena o yogur.
Reemplaza una parte de la harina en panqueques, galletas, pan o achiras.
Mézclala en preparaciones frías o calientes.
El cacao con Sacha Inchi: bebida caliente
Prepáralo como una bebida de cacao tradicional, caliente o frío, para empezar el día o como merienda.
Cómo empezar
Si es tu primera vez, elige un solo producto y una porción pequeña (por ejemplo, una cucharadita de aceite al día). Mira el catálogo de productos y, si tienes dudas, escríbenos por WhatsApp.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cocinar o freír con el aceite de Sacha Inchi?
No es recomendable. El aceite virgen se usa en frío para conservar sus ácidos grasos; el calor alto los degrada. Úsalo para aliñar o terminar platos ya servidos.
¿A qué sabe el Sacha Inchi?
El aceite tiene un sabor suave y herbáceo; las semillas tostadas, un sabor a fruto seco. Los sabores (arándanos, chocolate, panela) varían la experiencia.
¿Cuánto se suele consumir al día?
Una porción habitual es una cucharadita de aceite o un puñado pequeño de semillas. Ajusta a tu alimentación y, ante dudas, consulta a tu profesional de salud.
¿Cómo conservo los productos?
En lugar fresco y seco, lejos de la luz directa. Una vez abierto el aceite, consúmelo en un tiempo razonable y manténlo bien cerrado.
